Gustavo Adolfo Bécquer

  • Llegó la noche y no encontré un asilo,
    ¡y tuve sed...!, mis lágrimas bebí;
    ¡y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos
    cerré para morir!

    ¡Estaba en un desierto! Aunque a mi oído
    de las turbas llegaba el ronco hervir,
    yo era huérfano y pobre... ¡El mundo estaba...

  • Es el alba una sombra
    de tu sonrisa,
    y un rayo de tus ojos
    la luz del día;
    pero tu alma
    es la noche de invierno
    negra y helada.


    ...
  •  Yo sé un himno gigante y extraño
    Que anuncia en la noche del alma una aurora,
    Y estas páginas son de ese himno
    Cadencias que el aire dilata en las sombras.

     Yo...

  • XVII.

     
     Hoy la tierra y los cielos me sonrien,
    Hoy llega al fondo de mi alma el sol;
    Hoy la he visto... la he visto y...

  • Es cuestión de palabras, y, no obstante,
    ni tú ni yo jamás,
    después de lo pasado, convendremos
    en quién la culpa está.

    ¡Lástima que el amor un diccionario
    no tenga dónde hallar
    cuándo el orgullo es simplemente orgullo
    y cuándo es dignidad!

  • Alguna vez la encuentro por el mundo,
    y pasa junto a mí;
    y pasa sonriéndose, y yo digo:
    "¿Cómo puede reír?"

    Luego asoma a mi labio otra sonrisa,
    máscara del dolor,
    y entonces pienso: "¡Acaso ella se ríe,
    como me río yo!"

    ...

  • En la imponente nave
    del templo bizantino,
    vi la gótica tumba a la indecisa
    luz que temblaba en los pintados vidrios.

    Las manos sobre el pecho,
    y en las manos un libro,
    una mujer hermosa reposaba
    sobre la urna del cincel prodigio.

    Del cuerpo...

  • Tu aliento es el aliento de las flores,
    tu voz es de los cisnes la armonía;
    es tu mirada el esplendor del día,
    y el color de la rosa es tu color.
    Tú prestas nueva vida y esperanza
    a un corazón para el amor ya muerto:
    tú creces de mi vida en el desierto
    ...

  • XII.

     
     Porque son, niña, tus ojos
    Verdes como el mar, te quejas;
    Verdes los tienen las náyades,
    Verdes los tuvo...

  • XXVIII.

     
     Cuando entre la sombra oscura
    Perdida una voz murmura
    Turbando su triste calma,
    Si en el fondo de mi...