Abraham Valdelomar

  • TRISTITIA

    Mi infancia que fue dulce, serena, triste y sola
    se deslizó en la paz de una aldea lejana,
    entre el manso rumor con que muere una ola
    y el tañer doloroso de una vieja...

  • RITORNELLO

    Para vivir en el amor
    basta que un alma nos sonría.
    ¿Qué nos importa que el dolor
    con un rictus de vencedor
    exhiba su máscara fría?
    Para vivir en el amor...

  • OFERTORIO

    Cuando el rojo crepúsculo en la aldea ponía
    la silenciosa nota de su melancolía,
    desde la blanca orilla iba a mirar el mar.
    Todo lo que él me dijo aún en mi alma...

  • NOCTURNO

    Ya la ciudad está dormida,
    yo solo cruzo su silencio
    y tengo miedo que despierte
    al suave roce de mis pasos lentos…

    La iglesia eleva sus dos torres
    en la...

  • LOS VIOLINES HÚNGAROS

                        Para Rafael Belaúnde.

    Los violines húngaros con notas lejanas,
    marcaban el paso de las princesitas
    que al rústico templo, todas...

  • LOS PENSADORES VENCIDOS

    Para José Gálvez.

    Por la Roma vencedora
    pasa la Grecia vencida,...

  • En el rostro anguloso de fiero perfil duro
    se enseñorea el aire de su adusta mirada;
    parece que viniera de una tierra ignorada,
    habla un idioma extraño, sordo, lento y oscuro.

    La cabeza inclinada en la cóncava mano,
    el cuerpo agazapado en un gesto felino,
    ...

  • LA OFRENDA DE ODHAR

                Para Raimundo Morales de la Torre.

    Caminaba el anda
    sobre doce nubios de pieles brillantes
    hacia Samarcanda.

    Regado de flores –...

  • LA DANZA DE LAS HORAS

    Hoy, que está la mañana fresca, azul y lozana;
    hoy, que parece un niño juguetón la mañana,
    y el sol parece como que quisiera subir
    corriendo por las nubes...

  • L'ENFAT

                      A Francis Jammes.

    Sollozante y medroso, vuelve al fin a su nido,
    llorando como un niño, mi pobre Corazón.
    -¡Vienes lleno de sangre, Corazón! ¿...