Al borde de la vida sentémonos, ¡oh Mía!
y miremos correr las horas pasajeras;
¡dulce es el sol fugaz!, bendigamos el día
y confiemos en El que hizo las primaveras.
Comamos nuestro pan, bebamos nuestro vino
y reciba el Señor nuestra diaria alabanza:
podrá ser duro el golpe del adverso Destino
pero quedan las alan: ¡nos queda la Esperanza!
Dejemos el camino a los que tienen prisa;
a nosotros nos basta un beso, una sonrisa...
El tesoro mental pródigamente damos
y no guardamos nada porque nada tenemos...
Y menos nos inquieta el saber donde vamos
pues el Amor nos dice que juntos marcharemos...
El Alma en los labios fue un poema escrito por Medardo Ángel Silva poco antes de suicidarse; fue un homenaje a su novia Rosa Amada Villegas.
El músico cuencano Francisco Paredes Herrera, que residía en Guayaquil, el 15 de Junio de 1919 se enteró de la muerte de su amigo Medardo Ángel Silva. Golpe…