Los anillos fatigados

by César Vallejo (1892–1938) Spanish

Hay ganas de volver, de amar, de no ausentarse,
y hay ganas de morir, combatido por dos
aguas encontradas que jamás- han de istmarse.

Hay ganas: de un gran beso que amortaje a la Vida,
que acaba en el áfrica de una agonía ardiente,
suicida!

Hay ganas de... no tener ganas. Señor;
a ti yo te señalo. con el dedo deicida:
hay ganas de no haber tenido corazón.

La primavera vuelve, vuelve y se irá. Y Dios,
curvado en tiempo, se repite, y pasa:, pasa
:a cuestas con la espina dorsal del Universo.

Cuando, las sienes tocan su lúgubre .tambor...
cuando me- duele el sueño grabado en un puñal,
hay ganas de quedarse plantado en .este verso!

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Sobre este poema

«Los anillos fatigados» pertenece a Los heraldos negros (1918), el primer libro de César Vallejo (1892–1938), uno de los grandes poetas del siglo XX.

La anáfora «Hay ganas…» enumera deseos contradictorios: volver y morir, amar y «no tener ganas». El hablante señala a Dios «con el dedo deicida», un Dios que «se repite, y pasa» mientras la primavera vuelve. Ya aparecen aquí los rasgos de Vallejo: la angustia existencial, la rebeldía religiosa y un lenguaje tenso, lleno de neologismos como «istmarse».

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