Entre tantas beldades como por todas partes puédense ver,
Yo comprendo bien, amigos, que el deseo vacile;
Pero sí se ve brillar en Lola de Valencia
El encanto inesperado de una joya rosada y negra.
Pluvioso, irritado contra la ciudad entera,
De su urna, en grandes oleadas vierte un frío tenebroso
Sobre los pálidos habitantes del vecino cementerio …