Canción del cautivo

by Francisco Martínez de la Rosa

Mientras miraba Como peinaba La mar serena La leve arena De África altiva, Triscar festiva Vi una doncella Donosa y bella, El pie liviano, Breve la mano, Nevado el cuello, Rubio el cabello... Y olvidando mi pena, El peso no sentí de la cadena Tierno la miro, Triste suspiro Y susurrando Céfiro blando, El sordo ruido Lleva a su oído: Torna asustada La faz rosada; Mírame altiva; Húyeme esquiva; Seguirla intento, Fáltame aliento... Y al pie veloz enfrena El grave peso de la atroz cadena. ¡Oh ilusión fiera! La imagen era De mi querido Dueño perdido, Que me fingía La fantasía; Y Amor me dice: «Sigue, infelice, Sigue su huella, Lograrás vella... Y Eco retumba: «Ni aun en la tumba; Que el hado te condena A morir con la bárbara cadena.» Canción, advierte Mi humilde suerte, Y al duro cielo No alces el vuelo: Tu ala rastrera Cruce ligera La mar salada; Busca a mi amada, Dile que vivo Triste y cautivo; Que el dulce canto Trocóse en llanto... Mas su nombre resuena Al ronco son de la fatal cadena.

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