Un rancho y un lucero

by Alfredo Espino (1900–1928) Spanish

Un dia, ¡primero Dios!
Has de quererme un poquito
yo levantaré el ranchito
en que vivamos los dos.

¿Qué mas pedir? Con tu amor,
mi rancho, un árbol, un perro,
y enfrente el cielo y el cerro
y el cafetalito en flor.

Y entre aroma de saúcos,
un zezontle que cantara
y una poza que copiara
parajitos y bejucos.

Lo que los pobres queremos,
lo que los pobres amamos,
eso que tanto adoramos
porque es lo que no tenemos...

Con sólo eso, vida mía;
con sólo eso:
con mi verso, con tu beso,
lo demás nos sobraría...

Porque no hay nada mejor
que un monte, un rancho, un lucero,
cuando se tiene un "Te quiero"
y huele a sendas en flor...

Source: Wikisource

Sobre este poema

«Un rancho y un lucero» es el poema más querido de Alfredo Espino (1900–1928), el poeta salvadoreño cuyos versos se reunieron después de su muerte en Jícaras tristes. Muchos salvadoreños lo aprenden de memoria en la escuela.

El hablante sueña con una vida sencilla junto a la amada: un ranchito, un árbol, un perro, el cerro y el «cafetalito en flor». Los diminutivos y el paisaje rural (el zenzontle, los saúcos, la poza) dan al poema su ternura. Su idea central es que el amor basta: «con mi verso, con tu beso, / lo demás nos sobraría».

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