• I

    Mucho más alto que los anchos valles,
    honda vivienda de la grey humana,
    mucho más alto que las altas torres
    con que los hombres a los siglos hablan;
    mucho más alto que la cumbre arbórea,
    llena de luz, de la colina plácida;
    mucho más alto que la alondra alegre
    cuando en los aires la alborada canta,
    mucho más alto que la línea oscura...

  • «¡Adán, Adán, un beso!», dijo, y era
    que en una dolorosa sacudida,
    el absurdo nervioso de la vida
    le hizo temblar el dorso y la cadera...

    El iris floreció como una ojera
    exótica. Y el «¡ay!» de una caída
    fue el más dulce dolor. Y fue una herida.
    La más roja y eterna primavera...

    «¡Adán, Adán, procúrame un veneno!»,
    dijo, y en una...

  • A Guillermo Labarca Hubertson.

    El porte grave, el porte de esta robusta vaca
    de cuernos recortados, el aire distinguido
    de ésta que es corniabierta y ésta que es tan retaca,
    manchan el pasto alegre donde rumia el marido.
    Sopla un aire robusto. ¡Salud, señor paisaje!
    ¡Es usted tan potente! ¡Y es usted tan salvaje!

    El toro de ancha testa...