• Apartado de ti surco los mares,
    ¡oh cándida mujer!
    Triste víctima he sido en tus altares,
    ¿y mía no has de ser?
    ¡Qué terrible en sus tétricos horrores
    se muestra el mar, mi bien!
    Pues yo temo más que sus rigores,
    tu enfado o tu desdén.
    El bramido de recios vendavales
    no me intimida a mí;
    no temo todo el peso de los males;
    tu...