• Montado en una constelación,
    así, pareces el antropoide
    cabe un pingo de mar.
    No un jinete
    sino el camalote
    que enciende la farola de una flor
    sobre el aceite móvil.

    Poeta: el soneto
    es un féretro.
    El olor del muerto
    anda en torno nuestro,
    contagioso, infecto.

    Yo pagaré el entierro
    y hasta cien gimoteros,
    ...

  • ¡De nuevo son las rosas de Octubre, Otoño mío...!
    Han escondido el sol en una cueva obscura...
    y los pálidos dedos del inmortal Hastío
    estrujan –rosa seca– mi pasada ventura.

    ¡Lacerante recuerdo de la extinta dulzura
    que torna vanamente al corazón vacío...!
    Perdimos el sendero y la noche perdura
    –¡la noche!– y aún no brilla tu luminar, ¡Dios mío!...

  • Soneto final

    Por desplumar arcángeles glaciales,
    la nevada lilial de esbeltos dientes
    es condenada al llanto de las fuentes
    y al desconsuelo de los manantiales.

    Por difundir su alma en los metales,
    por dar el fuego al hierro sus orientes,
    al dolor de los yunques inclementes
    lo arrastran los herreros torrenciales.

    Al doloroso trato...