Salen los niños alegres
De la escuela,
Poniendo en el aire tibio
Del abril canciones tiernas.
¡Qué alegría tiene el hondo
Silencio de la calleja!
Un silencio hecho pedazos
Por risas de plata nueva.
II
Voy camino de la tarde
Entre flores de la huerta
Dejando sobre el camino
El agua de mi tristeza.
En el monte solitario
Un cementerio de aldea
Parece un campo sembrado
Con granos de calaveras.
Y han florecido cipreses
Como gigantes cabezas
Que con órbitas vacías
Y verdosas cabelleras
Pensativos y dolientes
El horizonte contemplan.
¡Abril divino, que vienes
Cargado de sol y esencias,
Llena con nidos de oro
Las floridas calaveras!
Sobre este poema
«Canción primaveral» es un poema de juventud de Federico García Lorca (1898–1936), fechado en Granada en marzo de 1919 e incluido en su Libro de poemas (1921).
El poema tiene dos partes que contrastan. En la primera, los niños salen alegres de la escuela y llenan la calleja de «risas de plata nueva». En la segunda, el poeta camina solo hacia la tarde y ve un cementerio de aldea, con cipreses como «gigantes cabezas». La alegría de abril y la presencia de la muerte, dos temas constantes en Lorca, aparecen ya juntas en este poema temprano.