Ante el retrato de una bella

by Adelardo López de Ayala

De vista y muy de pasada nos conocemos los dos, y la tuya, vive Dios, no es vista para olvidada. Mas tú verás, si me escuchas con la atención que te pido, que el no habernos conocido tiene ventajas, y muchas. ¡Cuánta alabanza podemos decir recíprocamente de los dos..., precisamente porque no nos conocemos! Tú dirás que la modestia en mí acredita su nombre, pues para ti no hay un hombre que cause menos molestia. Que, aunque me llamen adusto los que... me conocen mal, soy tan blando y tan leal, que nunca te di un disgusto. Yo diré que hasta el presente no te oí murmurar nada, ni de amiga mal tocada ni de amiga impertinente; que debes tener un arte singular y un gran talento, pues que ni un solo momento me he cansado de escucharte; que es tu tino tan perfecto, tu prudencia tan cumplida, que juro a Dios que en mi vida te he conocido un defecto. Y en un mes lo acabaría si hubiera de referir cuanto podemos decir de tu alabanza y la mía. Todo bueno, y, sin embargo, todo verdad lisa y llana, y todo, chica, dimana de habernos visto de largo. Que en este mundo fatal tales engaños se ven, que para alabarse bien hay que conocerse mal. Mas, si iguales han nacido tu corazón y tu cara, yo mucho más te alabara si te hubiera conocido.

More poems by Adelardo López de Ayala

All poems by Adelardo López de Ayala →