Al molino del amor

Al molino del amor alegre la niña va a moler sus esperanzas; quiera Dios que vuelva en paz; en la rueda de los celos el amor muele su pan, que desmenuzan la harina, y la sacan candeal. Río con sus pensamientos, que unos vienen y otros van, y apenas llego a la orilla, cuando ansí escucho cantar: Borbollicos hacen las aguas cuando ven a mi bien pasar; cantan, brinca, bullen, corren entre conchas de coral; y los pájaros dejan sus nidos, y en las ramas del arrayán vuelan, cruzan, saltan, pican toronjil, murta y azahar. Los bueyes de las sospechas el río agotando van; que donde ellas se confirman, pocas esperanzas hay; y viendo que a falta de agua parado el molino está, desta suerte le pregunta la niña que empieza a amar: -Molinico, ¿por qué no mueles? -Porque me beben el agua los bueyes. Vió el amor lleno de harina moliendo la libertad de las almas que atormenta, y ansí le cantó al llegar: -Molinero sois, amor, y sois moledor. -Sí lo soy, apártense, que le enharinaré.

Collection: 
1599

More from Poet

  • Hagan plaza, den entrada, que viene triunfando Amor de una batalla mortal en que ha sido vencedor.

  • Seis veces ha dado mayo tributo en flores al sol, que desea ver el fruto de su esperanza, mi amor, sin que anime este cuidado una hora de posesión en tanto tiempo, mi dicha y vuestro largo favor. ¡Mirad si será milagro que el gusto conserve en flor en el jardín del deseo tanto tiempo una afición...

  • Que el clavel y la rosa, ¿cuál era más hermosa? El clavel, lindo en color, y la rosa todo amor; el jazmín de honesto olor, la azucena religiosa, ¿Cuál es la más hermosa? La violeta enamorada, la retama encaramada, la madreselva mezclada, la flor de lino celosa. ¿Cuál es la más hermosa? Que el...

  • Cuando la mulata noche con sus higas de azabache, sale a estrellarse con todos lleno el rostro de lunares; cuando brujas y lechuzas a lustras tinieblas salen, a chupar lámparas, unas, y otras a chupar infantes, me salí confuso y triste a buscar un consonante ¡forzosa pensión de aquéllos que...

  • De no hallar en mis amores el número de mi mesa sabe Dios cuánto me pesa. Cuéstame hartos desvelos celos bastardos, mal nacidos celos. No soy carne ni pescado, y aunque mi sazón es corta sé muy bien lo que me importa. Mi gusto aprendió en Toscana, pues hallo el arte de amar en el tropo variar....