• Este hombre del casino provinciano
    que vio a Carancha recibir un día,
    tiene mustia la tez, el pelo cano,
    ojos velados de melancolía;
    bajo el bigote gris, labios de hastío,
    y una triste expresión que no es tristeza,
    sino algo más o menos: el vacío
    del mundo en la oquedad de su cabeza.
    Aun luce de corinto terciopelo
    chaqueta y pantalón...

  • Y ahora, vuelvo los ojos
    hacia la síntesis del Canto,
    hacia la barca del Pretérito,
    de parda vela y el bauprés sangrado,
    tu propia barca, donde tú venías,
    piloto de ti mismo, timonel de tu barco,
    donde venía la Patria recién nacida,
    como Moisés entre sus mimbres, por donde Dios quiso llevarlo.

    Caracas fue la cuna
    y Angostura la eternidad....