Tenía una cifra
tu blanco pañuelo,
roja cifra de un nombre que no era
el tuyo, mi dueño.
La fina batista
crujía en tus dedos,
-¡Qué bien luce en la albura la sangre!...-
te dije riendo.
Te pusiste pálida,
Me tuviste miedo...
¿Qué miraste? ¿Conoces acaso
la risa de Otelo?
-
-
Una noche
tuve un sueño.
Luna opaca,
cielo negro,
yo en un triste
cementerio
con la sombra
medio envueltos,
desudarios
y contentos,
mi vista
carnados
esqueletos,
muy afables
recibieron.
Indagaron
los sucesos
cada vez que hiba
a el baño me sentia
como un idiota
tirado en el... -
Hay un verde laurel. En sus ramas
un enjambre de pájaros duerme
en mudo reposo,
sin que el beso del sol los despierte.
Hay un verde laurel. En sus ramas
que el terral melancólico mueve,
se advierte una lira,
sin que nadie esa lira descuelgue.
¡Quién pudiera, al influjo sagrado
de un soplo celeste,
despertar en el árbol florido
... -
Llegué a la pobre cabaña
en días de primavera.
La niña triste cantaba,
la abuela hilaba en la rueca.
-¡Buena anciana, buena anciana,
bien haya la niña bella,
a quien desde hoy amar juro
con mis ansias de poeta!-
La abuela miró a la niña.
La niña sonrió a la abuela.
Fuera, volaban gorriones
sobre las rosas abiertas.
Llegué... -
Yo quisiera cincelarte
una rima
delicada y primorosa
como una aúrea margarita,
o cubierta de irisada
pedrería,
o como un joyel de Oriente,
o una copa florentina.
Yo quisiera poder darte
una rima
como el collar de Zobeida,
el de perlas ormuzinas,
que huelen como las rosas
y que brillan
como el rocío en los... -
En tus ojos un misterio;
en tus labios, un enigma,
y yo, fijo en tus miradas
y extasiado en tus sonrisas. -
Voy a confiarte, amada,
uno de los secretos
que más me martirizan. Es el caso
que a las veces mi ceño
tiene en un punto mismo
de cólera y esplín los fruncimientos.
O callo como un mudo,
o charlo como un necio,
suplicando el discurso
de burlas, carcajadas y dicterios.
¿Que me miran? Agravio.
¿Me han hablado? Zahiero.
Medio... -
¿Que no hay alma? ¡Insensatos!
Yo la he visto: es de luz...
(Se asoma a tus pupilas
cuando me miras tú.)¿Que no hay cielo? ¡Mentira!
¿Queréis verle? Aquí está.
(Muestra, niña gentil,
ese rostro sin par,
y que de oro lo bañe
el sol primaveral.)¿Que no hay Dios? ¡Qué blasfemia!
Yo he contemplado a Dios...
(En aquel casto... -
-Allá está la cumbre.
-¿Qué miras? -Un astro.
-¿Me amas? -¡Te adoro!
-¿Subimos? -¡Subamos!
-¿Qué ves? -Una aurora
fugitiva y pálida.
-¿Qué sientes? -Anhelo.
-Ésa es la esperanza.
-¡Qué alientos de vida!
¡Qué fuegos de sol!
¡Qué luz tan radiante!
-¡Ése es el amor!
-¿Qué ves a tus plantas?
-Un profundo abismo.
-¿... -
El ave azul del sueño
sobre mi frente pasa;
tengo en mi corazón la primavera
y en mi cerebro el alba.
Amo la luz, el pico de la tórtola,
la rosa y la campánula,
el labio de la virgen
y el cuello de la garza.
!Oh, Dios mío, Dios mío!...
Sé que me ama...Cae sobre mi espíritu
la noche negra y trágica;
busco el seno profundo...