• La vista de tus ojos brilladores
    El alma, Anarda esquiva, considera
    Del fuego abrasador mejor esfera,
    Dos hermosos epítomes de ardores.

    Tu corazón, Anarda, en los rigores,
    Que a un pecho amante esquivamente altera,
    Todo hielo en desdenes se pondera,
    Todo nieve se copia en disfavores.

    En graves penas, en tristezas sumas
    Ningún sosiego de...