• En que satisface un recelo con la retórica del llanto.

    Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
    como en tu rostro y tus acciones vía
    que con palabras no te persuadía,
    que el corazón me vieses deseaba;
    y Amor, que mis intentos ayudaba,
    venció lo que imposible parecía:
    pues entre el llanto, que el dolor vertía,
    el corazón deshecho destilaba...