La ciudad por el campo dejé un día
y recorriendo vagoroso el bello
distrito que a la vista se me ofrece
el prado cruzo y la montaña trepo;
llevé por la espesura de la selva
de mi libre vagar el rumbo incierto;
del arroyuelo el tortüoso giro
seguí; pasé el torrente; oí el estruendo
de la cascada; contemplé la tierra,
y osé curioso...