Las repúblicas

by José María Gabriel y Galán

He admirado el hormiguero cuando henchían su granero las innúmeras hormigas. He observado su tarea bajo el fuego que caldea la estación de las espigas. Esquivando cien alturas y salvando cien honduras, las conduce hasta las eras un sendero largo y hondo que labraron desde el fondo de las lóbregas paneras. Y en hileras numerosas paralelas, tortuosas, van y vienen las hormigas... La vereda es dura y larga, pesadísima la carga y axfisiantes las fatigas; mas la activa muchedumbre sobre el hálito de lumbre que la tierra reverbera, senda arriba y senda abajo, se embriaga en el trabajo que le colma la panera. Son comunes los quehaceres, son iguales los deberes, los derechos son iguales, armoniosa la energía, generosa la porfía, los amores fraternales. Si rendida alguna obrera por avara no subiera con la carga la alta loma, la hermanita más cercana, con amor de buena hermana, la mitad del peso toma. Nadie huelga ni vocea, nadie injuria ni guerrea, nadie manda ni obedece, nadie asalta el gran tesoro, nadie encienta el grano de oro que al tesoro pertenece... He observado el hervidero del innúmero hormiguero en sus horas de fatigas... Si en los ocios invernales sus costumbres son iguales ¡son muy sabias las hormigas!

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