¡Cómo estás en tu negro calabozo de arcilla,
en vigilia perenne sepulta, oh, alma mía!,
¡en el fango del mundo hincada la rodilla,
tú que eres toda luz y gracia y harmonía!
¡Gota azul de la sangre divina de los astros,
que el Destino virtió en un ánfora pobre!
¡Arquitectura eximia de oros y alabastros
hundida para siempre en el mar salobre...!
En el confín rosado ya se anuncia la hora...
Gabriel mueve sus alas en el campo celeste...
¡vuelve desde tu noche a la límpida aurora
y que sepan los astros el color de tu veste!
El Alma en los labios fue un poema escrito por Medardo Ángel Silva poco antes de suicidarse; fue un homenaje a su novia Rosa Amada Villegas.
El músico cuencano Francisco Paredes Herrera, que residía en Guayaquil, el 15 de Junio de 1919 se enteró de la muerte de su amigo Medardo Ángel Silva. Golpe…