• Hay una gruta, misteriosa y negra,
    donde resbala bajo mustias frondas,
    un raudal silencioso que ni alegra
    ni fecunda: ¡qué amargas son sus ondas!

    Con qué impudor bajo esa gruta helada
    mil flores abren su aterido broche…
    ¡Nunca al beso de luz de la alborada!
    ¡Siempre al ósculo negro de la noche!

    Esa gruta es mi alma; y esa fuente
    muda y...