• ¡Oh si bajo estos árboles frondosos
    se mostrase la célica hermosura
    que vi algún día de inmortal dulzura
    este bosque bañar!.
    Del cielo tu benéfico descenso
    sin duda ha sido, lúcida belleza;
    deja, pues, diosa, que mi grato incienso
    arda sobre tu altar.
    Que no es amor mi tímido alborozo,
    y me acobarda el rígido...