• Deja la procesión, súbete al paso,
    Íñigo; toma puesto en la coluna,
    pues va azotando a Dios tu propio paso.

    Las galas que se quitan sol y luna
    te vistes, y, vilísimo gusano,
    afrentas las estrellas una a una.

    El hábito sacrílego y profano
    en el rostro de Cristo juntar quieres
    ron la infame saliva y con la mano.

    Con tu sangre le...